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Un paisa, detras del éxito de Fabiola Zuluaga y María Camila Osorio

• Edgar Muñoz fue el encargado de formar a dos de las mejores tenistas del País
• Desarrolló su metodología de enseñanza en la Liga Antioqueña de Tenis de Campo, a comienzos de la década de los 80
• Sueña con regresar a su tierra

O.P.LAT. Daniel Hernández Giraldo (abril 16 de 2019) Fabiola Zuluaga y María Camila Osorio son las actuales referentes del pasado y futuro del tenis colombiano. Ambas tienen algo en común: su formador, un antioqueño, que a mediados de la década de los 80, emigró a la ciudad de Cúcuta, en busca de nuevas oportunidades laborales, y allí fue el encargado de formar y pulir a dos de las mejores raquetas nacionales de todos los tiempos.

Edgar Roberto Muñoz ha sido un prodigo del tenis. Aprendió a jugarlo muy rápido, y su formación como entrenador se dio de la misma manera, primero en la Universidad de Antioquia, donde, oficiaba como monitor, y después, a través de Cursos internacionales en Colombia y el exterior. Su vinculación a la Liga Antioqueña de Tenis de Campo se dio en 1979, gracias a una invitación hecha por los dirigentes de la época, Ramiro Arbelaez y Julio Alberto Vélez, quienes habían ganado una ardua batalla jurídica, para que los predios del Club La Raza, fueran otorgados a la Rectora del Tenis Paisa.

“Logramos estructurar un exitoso programa deportivo y administrativo, y en menos de cuatro años ganamos todas las categorías infantiles y juveniles a nivel nacional”, manifestó “el Mono”, de 63 años. De los jugadores formados en este proceso destaca a Hernán Felipe Giraldo, tercero en el Mundial Infantil de Caracas, y luego Campeón Suramericano.

Cuando el proyecto deportivo de Antioquia era modelo en Colombia, de manera sorpresiva, Edgar se trasladó a Cúcuta. “No estuve de acuerdo con los cambios administrativos y las condiciones laborales que implementó la dirigencia paisa del momento, y aproveché una oferta del Tenis Club para iniciar una nueva etapa en mi vida”.

¿Cómo descubrió a Fabiola y a María Camila?
EDGAR MUÑOZ: “Fabiola llegó a la escuela del Club Tenis, atraída por el programa de Mini Tenis, una metodología del tenis alemán que copié de la poca literatura que existía en la época, y la cual había dejado montada en Antioquia. Con el mismo sistema inicié a María Camila, pero a ella en mi propia Academia Atem, que todavía dirijo en Cúcuta”.

Háblenos del proceso de desarrollo con ambas jugadoras
EDGAR MUÑOZ: “Considero que la técnica y fundamentación son la base de la estructura de un tenista. Mi preocupación inicial era dotarlas de todas las herramientas necesarias para el desarrollo de sus habilidades. Fue un proceso que me tardó algo más de cuatro años, y de ahí dieron el salto a la competencia. Conocedores de todo su potencial, hablamos con los padres de ambas deportistas para enterarlas de las grandes posibilidades que tenían de llegar a la élite del tenis. Comenzaron a jugar torneos nacionales, pero generalmente lo hacían en categorías superiores, porque veía que eran niñas de una gran mentalidad para aguantar competencia con jugadoras más avanzadas. Recuerdo que a ambas, en sus primeros partidos, las blanquearon, pero les ganaron por contextura física, más no por nivel”.

¿Cuál es su filosofía de trabajo?
EDGAR MUÑOZ: “Considero que de una buena fundamentación, depende el futuro de un jugador. Trabajo además para que los jugadores se desenvuelvan de la mejor manera, en todos los lugares de la cancha, que sean jugadores agresivos, con una alta mentalidad. Si ustedes ven a Fabiola y a Camila, ellas interpretan de la mejor manera esta filosofía, con golpes potentes y constantes aproximaciones a la red”.

Similitudes y diferencias de Fabiola y María Camila
EDGAR MUÑOZ: “En cuanto a tenis, me satisface verlas en la cancha y que ambas hayan establecido esa formación como patrón de juego. La única diferencia que encuentro entre las dos es que Fabiola siempre fue más parca, callada, y introvertida, mientras que Camila es una jugadora muy carismática y que expresa su alegría dentro y fuera de la cancha”.

Cuál de las dos es mejor?
EDGAR MUÑOZ: “Las comparaciones son odiosas, y en este caso es muy complicado hacer esa diferenciación. Fabiola, con 14 años, fue tercera del mundo con Mariana Mesa; a los 15 años derrotó a Iva Majoli, una de las joyas de la Academia Nick Bolletieri, en la época. Lo que sí le puedo decir es que María Camila, con 17 años, tiene un gran espejo al frente; va por muy buen camino, es guerrera, luchadora, y el partido que jugó ante Amanda Anisimova nos da muchos argumentos para pensar en grande”.

¿Qué tan lejos cree que llegará María Camila?
EDGAR MUÑOZ: “El ojo clínico que llaman me decía que las dos iban a llegar muy lejos. A los 25 años, Fabiola fue 16 del mundo, y María Camila, con el proceso que adelanta, ayudada de su proyección y talento, estará, como mínimo, entre las 20 del mundo. No me atrevo a decir más allá porque soy parco, y estos caminos dependen de muchos aspectos físicos, sicológicos y comerciales, pero seguro llegará muy lejos”.

¿Qué comunicación tiene con ellas?
EDGAR MUÑOZ: “Con Fabiola me escribo frecuentemente, y nos vemos cuando ella tiene la oportunidad en sus visitar Cúcuta. Tengo un recuerdo muy especial de ella y es que en su último Roland Garros, me hizo llegar una bola oficial autografiada. Y a Camila, la última vez que la vi, fue en octubre del año pasado, en el Futuro Profesional que ganó en el Tenis Club. Ella también me visitó el año pasado en mi Academia, y me mostró las medallas conseguidas en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires”.

¿Ha recibido algún reconocimiento?
EDGAR MUÑOZ: “Hace dos, la Caja de Compensación Comfanorte realizó una exhibición entre las dos. Allí me hicieron un homenaje por la labor desarrollada con ambas deportistas. De resto, nada más. Hace un par de meses, un dirigente del tenis colombiano me ofreció adelantar unas actividades de seguimiento con categorías menores, pero todo quedó en promesas, ya que no había dinero para cubrir este proceso”.

¿Cómo ve el tenis antioqueño?
EDGAR MUÑOZ: “En el momento, no estoy muy enterado de los jugadores que tiene Antioquia, pero por tradición, siempre ha tenido un gran nivel, y han sido protagonistas del Circuito Nacional. Sin embargo pienso que pueden dar mucho más y proyectar más jugadores al tenis internacional, ya que después de Emiliana Arango, Alejandro González, Sergio Hernández y Juan Manuel Benítez, no salen nuevos jugadores con este perfil”.

¿Le gustaría volver a Antioquia?
EDGAR MUÑOZ: “Siempre, los entrenadores paisas, añoramos con regresar. Hace poco hablé con Iván Molina y tiene el mismo pensamiento. Por ahora, en Cúcuta estoy bien, tengo estabilidad, independencia y prestigio con mi Academia”.

¿Qué lo atrae más, la formación o la competencia?
EDGAR MUÑOZ: “Prefiero que me distingan como formador, porque puedo ayudar a más niños y jóvenes a salir adelante. Los más idóneos para trabajar los procesos competitivos son los ex tenistas profesionales, porque tuvieron la oportunidad de vivir la experiencia como jugadores”.

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